La campaña más humorística
Se ha muerto Kung Fu. ¿Se acuerdan de Kung Fu? Los más jóvenes no porque era una serie de televisión de cuando aún había UHF. Que luego fue película y luego volvió a ser serie de televisión, en los noventa. Kung Fu, la historia de un monje huido de China que recorre el salvaje oeste americano poniendo de moda las artes marciales. El personaje, en realidad, se llamaba Kwai Chan Caine, o “pequeño saltamontes” cuando era pequeñajo, ¿verdad?, pero mucha gente pensó que se llamaba Kung Fu. Incluso que el actor que lo interpretaba, David Carradine, que es quien hoy se ha muerto, se llamaba así, Kung Fu. ¿Por qué? Porque no sabemos chino. Kung significa trabajo. Y Fu significa sabiduría. O sea que Kung Fu el arte de combinar el control mental y del cuerpo, la maestría total, la sabiduría en su grado máximo. O, para entendernos, justo lo que no tiene Leire Pajín. Lo contrario del Kung Fu es el pajinismo, ¡la mente descontrolada!
Quiero pedir un “viva” para Leire porque desde que ella existe, los programas de actualidad política son mucho más graciosos. Hay que ver los buenos ratos que nos hace pasar. A nosotros y a nuestra audiencia planetaria, a la que saludamos hoy desde el teatro auditorio de Roquetas de Mar, provincia de Almería. Hay gente que no lo sabe, pero Kung Fu, digo David Carradine, que en paz descanse, trabajó aquí. No, en el teatro no. En el cine. Él también grabó una película en el desierto de Tabernas, nuestro Hollywood nacional. En realidad era una serie de televisión. Que se llamó “Reina de Espadas”. No era para morirse de gusto viéndola, ¿vale? El argumento era como el del zorro, pero en mujer. En lugar de Antonio Banderas, Tessie Santiago como Tessa Alvarado. Salía también Elsa Pataky, fíjate. Y David Carradine hacía de malo. Porque se le daba muy bien hacer de malo, ¿no? Le pasaba lo que a José Blanco, que ha probado a hacer un par de semanas de ministro conciliator, ministro de todos, pero chico, se ha aburrido y ha recaído. Vuelve a ser “la serpiente”, que es como se llamaba el papel de malo que hacía Carradine cuando estuvo en Almería filmando.
Qué actor no ha filmado alguna vez en Almería, ¿verdad? En esta provincia se han rodado pelis de tanto renombre como Lawrence de Arabia, Por un puñado de dólares, Indiana Jones, Aquí llega Condemor pecador de la pradera, o El astronauta, que no sé si la recuerdan. Salía Tony Leblanc y era una película visionaria. Injustamente olvidada por la critica. Si yo fuera Zapatero, la ponía este sábado en Cine de Barrio porque es el primer antecedente conocido de lo que ahora llaman “el nuevo modelo productivo” de España. Sí. Era un grupo de españoles que, allá por los setenta, decían: ya está bien de tanta playa y tanto traer suecas. Lo que tenemos que hacer es llegar a la luna, como los americanos. Innovación. Tecnología. Y entonces mangaban en un taller el carburador de un Seiscientos y en lugar de gasolina le metían propergoles, una fuente de energía que entonces se antojaba revolucionaria. Construían una nave espacial, la Cibeles I, y un modulo de descenso lunar llamado Garrapata. Todo forrado con el papel de aluminio que traen las chocolatinas. En lugar de comida en cápsulas cocían mucho un pollo al chilindrón y lo forraban para que aguantara fuera de la atmósfera, ¿no? Era una peli muy patriótica y tecnológicamente muy avanzada. Muy de España progresa, y sin tantas subvenciones como las que hacen ahora. Eso es economía sostenible, hombre, aunque el pobre Tony Leblanc nunca llegara a pisar la luna porque la nave hizo así y así, para arriba y para abajo. Desierto aire, aire desierto. Pero lo intentó. Y si lo hubiera conseguido hubiéramos tenido un acontecimiento histórico planetario sin necesidad de esperar a que Zapatero presida la Unión Europea.
Me encanta Leire, ¿se lo he dicho? Yo creo que se ha rodado también en Tabernas esta peli nueva que han estrenado esta semana, no sé si saben cual digo, una que dura muy poco, que sale un trozo de tierra, así, desértico, seco, sin agua a la vista porque derogaron el trasvase del Ebro, y de repente, allí, en medio de la tierra árida, inesperadamente, surge una cosita verde que al principio parece un moco pero luego va creciendo. Verde que te quiero verde. Ésa, la película del brote. Brotando voy, brotando vengo. La película más vista de esta semana. Que según el gobierno es del genero documental, y según la oposición, es ciencia ficción con efectos especiales. Menuda lata les estamos dando con el brote verde, ¿eh? Está el pobrecillo ahí, diciendo “dejadme tranquilo, hombre, que si no, no crezco”. Más manoseado que una moneda de veinte céntimos. O que el culo de Carla Bruni. Por Sarkozy, que es el que siempre está ahí, con la mano puesta para que no entre el aire.
Yo no sé si es verdad que los brotes verdes de la economía española son de marihuana, pero hay días que nuestros dirigentes políticos te hacen sospechar, eh. Va a haber que hacer controles anti doping en los mítines. “Eche una meadita en este bote que está diciendo usted cosas muy raras”. Se suben al escenario y se desmelenan. Vaya campaña que nos están colocando. Uno dice: “Devuelve el avión, Zapatero, devuelve el avión”. Y el otro: “Pues que Aznar devuelva sus escoltas y se proteja él solo”. Y el uno: “No os creáis lo del paro, que lo han maquillado”. Y el otro: “Es que en las casas de la derecha no hay parados”. Esto no es una campaña electoral, es un melonar. Record mundial de melonadas por minuto. Record planetario. De pronto ves a Rajoy en medio de una plaza de toros diciéndole a Camps:“yo estaré contigo siempre, por arriba, por abajo, por delante y por detrás”. Dices: eso es amor. Pero entonces sale Griñán y proclama a Manolo Chaves el andaluz más alto, más guapo, más rubio y más honrado que ha habido en la historia del mundo. Dices, hombre, rubio, rubio, no es. No quiero hablar de Chaves porque sé que se les saltan las lágrimas. Le echan de menos. Con lo feliz que se le ve a él de vicepresidente de España. Feliz está, lo que pasa es que disimula para que ustedes no piensen que cuando estaba aquí de rey del mambo sufría.
Total, que mañana se termina la campaña más humorística que ha habido nunca. ¿Se ha hablado de Europa? No. Pero tampoco pasa nada. Si es que Europa no sirve para calentar un mítin, asumámoslo. Te pones a hablar en en mitin del Tratado de Lisboa y en lugar de un discurso te sale un fado. Y el personal que acude a los mítines quiere garra, fuerza, sangre. ¡Dales caña, Alfonso, dales caña! Bruselas no sabemos ni dónde está. A mí me encanta que haya elecciones porque así tenemos excusa para hacer una Brújula en domingo. A las ocho de la tarde del domingo les espero para contar cómo ha ido la cosa. Les espero en la radio, no en el teatro auditorio de Roquetas de Mar, o sea, aquí, porque el teatro tiene su propio calendario y hay gente esperando para poder actuar, ¿no? De hecho, el motivo de que estemos hoy aquí es el quinto cumpleaños de este auditorio que, fíjense, cuando lo estrenaron había gente que decía: “pero dónde van los roqueteros, dónde van, con ese pedazo de auditorio ,si ni siquiera son capital de provincia”. Pues mira, medio millón de personas han pasado ya por aquí. Porque siempre hay en este escenario un espectáculo que merece la pena. Mejorando lo presente.





